Ejecutiva Magazine

Marca personal: offline y también online

Por Paola Lattuada*

Hoy la vida transcurre a través de las cámaras, en las pantallas. En ese espacio virtual en el que nos vemos y nos conectamos para trabajar o socializar desde que nos sorprendió la pandemia, forzándonos a una cuarentena global que integró nuestros mundos personales y laborales.

Aun así, seguimos representando a nuestros negocios y empresas. Cuando entrenamos a voceros de empresas o gobiernos, solemos trabajar en la toma de conciencia de esta superposición. Somos nuestra marca personal. Y también portamos la etiqueta de aquella compañía que representamos en nuestra vida profesional. Lo ideal, es generar sinergia entre ambas dimensiones.

Reputación y marca personal

El rol del vocero implica una fusión inevitable: el aporte a la reputación corporativa al tiempo que abona nuestra propia marca personal, que es ni más ni menos que nuestro nombre y apellido. Esa singularidad que nos presenta ante el mundo y nos hace únicos e irrepetibles.

“¿Por qué descuidar el modo virtual, casi, como si el online y offline fueran dos mundos, y no la integración de uno?”

Mientras leen este artículo, ustedes se van moldeando la percepción acerca mío, a través de las ideas que aquí comparto. ¡Y ojalá que sea favorable! Cada oportunidad de contacto, cada interacción, es una nueva instancia del ponderado momento de la verdad, cuando la balanza se inclina hacia arriba o abajo. Siempre buscamos que el platillo de los atributos positivos se eleve como resultado de la nueva experiencia, agregando elementos favorables a nuestra reputación, a nuestra marca personal.

También sabemos que lleva años construir la reputación, ese codiciado capital intangible que agrega valor y hace la diferencia. Entonces: ¿por qué descuidarlo subestimando el modo virtual, casi, como si el online y offline fueran dos mundos, y no la integración de uno?

Vida privada, ¿vida pública?

Días atrás, dio la vuelta al mundo en una escalada de real time, el caso de un periodista de la TV española que en pleno confinamiento salía en vivo desde su casa, mientras su amante atravesaba el plano de izquierda a derecha en puntitas de pie –como para no molestar- desnuda, parecía llevando la bandeja del desayuno a la cocina. En tan solo segundos y ante una audiencia de millones, quedó en evidencia una relación que el hombre llevaba en paralelo a su novia oficial, otra reconocida periodista y figura central del grupo de medios.

No es el ánimo de este artículo el especular sobre la vida privada, pero en lo vinculado a la marca personal y el ámbito profesional – laboral: ¿qué ganó este señor quedando en el ojo de la tormenta?

No fue el único. Lamentablemente, en este tiempo de cuarentena hubo muchos casos conocidos, difíciles de interpretar y más aún de comprender. En el otro extremo del mundo, un conductor de TV que se viste solo de la cintura para arriba para ponerse ante la cámara, en un noticiero de horario central. Y encima, lo cuenta. O una conductora de un programa de negocios desde su cocina, cuando seguramente había un fondo pleno mejor que la alacena y los especieros que no tenían nada que ver con el tema del programa y no hacían más que distraer. También, una directiva de una de las principales organizaciones de salud en Latinoamérica, con liviandad confesaba en una entrevista que atendía sus calls con participantes de todo el mundo, producida de cintura hacia arriba, debajo de entre casa.

La pregunta es: ¿suma a la imagen profesional compartir intimidades de la vida personal? ¿Qué es lo que hace suponer que, porque hay un virus que nos azota y el mundo se ve en pantallas, haya que presentarse al mundo en pantuflas? El interlocutor o la audiencia siempre merecen respeto; y lo mínimo es estar a la altura de las circunstancias.

Así que aún en pandemia y a través de las cámaras, recordemos que también en estas ocasiones estamos construyendo reputación, que fortalecerá -o no- mi marca personal.

(*) Directora de COMLat Comunicaciones, Máster en Dirección de Comunicación, Management Coach, Lecturer & Researcher

Redacción Miami

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