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LA HISTORIA DE UN PALACIO CONSTRUIDO POR UN CARTERO

Redacción/ Miami.

Joseph Ferdinand Cheval fue un cartero francés nacido en 1836 y que dio su último respiro en 1924, dueño de una apasionante y ejemplar historia, demostrando que los sueños con persistencia y determinación se pueden cumplir.

Su vida transcurrió en Châteauneuf-de-Galaure, en Drome al suroriente de Francia, donde se dice que una noche tuvo un sueño y fue construir un palacio, el cual se propuso hacerlo realidad. Una mañana, mientras trabajaba repartiendo correo, encontró una bella piedra que lo hizo tropezar, se detuvo, la recogió y encontró en ella gran belleza, así que la guardó.

Desde ese día comenzó a recolectar piedras a diario, haciéndolo durante 33 años, para luego utilizarlas en la construcción de su propio palacio, que junto a fósiles, arena y cemento, se hizo una realidad. Esta obra arquitectónica, que se caracteriza por las originales formas de las piedras que la componen, mide 12 x 26 metros y 14 metros de alto.

El cartero llamó a su obra inspirada en un templo hindú, un castillo medieval, al igual que una mezquita y la biblia, “Palacio Ideal de Cheval” y comenzó a construirla cuando tenía 43 años, terminándola a sus 76 primaveras.

La intención de Cheval cuando muriera era ser enterrado en su propio palacio, pero esto fue imposibilitado por las autoridades, por lo tanto, el cartero decidió comprar un terreno en un cementerio del pueblo y allí construir su mausoleo “personalizado”, al que bautizó “La Tumba del Silencio y Descanso sin Fin”, la cual, pudo terminar 20 meses antes de su muerte.

Aunque Cheval no fue arquitecto profesional, su palacio y mausoleo hacen que sea considerado como un exponente pilar de la arquitectura surrealista, inspirando a grandes maestros como Pablo Picasso.

El “Palacio Ideal de Cheval” fue declarado monumento histórico de Francia en 1969, por André Malraux.

Redacción Miami

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