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CREAN MASCARILLA INTELIGENTE QUE SE LIMPIA SOLA Y DEJA VISIBLE LA BOCA

Miami, martes 28 de julio de 2020

Un español ha creado una mascarilla capaz de detectar focos cercanos de coronavirus y que, al ser transparente, facilita la comunicación no verbal.

La mascarilla inteligente, llamada Cliu, se basa en tres pilares: inclusividad, sostenibilidad y tecnología.

En primer lugar, quisieron desarrollar un producto inclusivo porque, recuerda el creador de la mascarilla, Álvaro González, “las personas con problemas auditivos están acostumbradas a leer los labios de los otros cuando hablan”. Una pantalla transparente con sistema antivaho pretende acabar con esta barrera a la comunicación que, en realidad, se ha convertido en el día a día de gran parte de la población mundial. “Lo estamos viviendo en primera persona”, explica González. “Una simple sonrisa queda escondida detrás de la mascarilla, no se transmite”.

El elemento de la sostenibilidad viene dado por su carácter reutilizable, por un lado, y además utiliza filtros “antimicrobianos y bioactivos, es decir, que no son dañinos para el medio ambiente una vez que termine su ciclo de vida”. La mascarilla es desmontable y cada uno de sus materiales es reciclable. “Al mismo tiempo”, puntualiza el diseñador español, “los materiales son biomédicos, antialérgicos y certificados”.

La preocupación por la avalancha de plásticos y otros materiales no biodegradables que se están vertiendo en la naturaleza ha crecido a medida que el tapabocas se ha ido incorporando a la nueva normalidad en cada vez más partes del planeta. En la mayor parte de España, por ejemplo, es obligatorio llevarla en la calle, pese al sofocante calor del verano e incluso al dar paseos por la playa.

En tercer lugar, el elemento tecnológico consiste en la capacidad de la mascarilla de medir la calidad del aire, la contaminación y los focos de coronavirus activos a su alrededor, entre otras cosas. Pero la versión premium incluye unos micrófonos y una serie de algoritmos para medir la calidad de la respiración y la frecuencia cardíaca. “Esto ayudaría a la hora de prevenir enfermedades respiratorias y es especialmente bueno para personas con alergia, por ejemplo, o inmunodeficiencia”, apunta González.

¿Y cómo se mantiene la higiene de un aparato como este? La versión estándar puede desmontarse y, como soporta temperaturas de hasta 200 grados, meterse en el lavavajillas, la lavadora o incluso el microondas. En el caso de la mascarilla más cara, explica González, “tiene una base de carga con luz ultravioleta que hace que en cuestión de minutos se pueda desinfectar”.

Fuente: DW

Redacción Miami

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